El amor...un arma de doble filo !Oneshot!

[i:] Lee fan ficcions de todo tipo entre otros los de amor para las mentes más sensibles o slash. [/i:]
Ailei
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El amor...un arma de doble filo !Oneshot!

Mensajepor Ailei » 20 Sep 2010 23:29

Holaaa!!Aqui os dejo un Oneshot, la pareja central es Lucuis Malfoy y Molly Prewett. Contiene hot pero no es explícito. !Espero vuestros comentarios!


¿Cómo era posible que con una simple mirada o una sonrisa Molly Prewett consiguiera que el corazón de Lucius latiera tan enloquecidamente? Él era un Malfoy, y estaba por encima de los sentimientos...¿o no?

Además el amor era para los débiles, para las personas que se dejaban llevar por sus impulsos y emociones. Sentimiento, !ja!, vaya perdida de tiempo. Pero Lucius no era así, a él le gustaba dominar. Además era un Slytherin; un manipulador nato y muy orgulloso. Si el rubio deseaba algo únicamente alargaba el brazo y lo cogía, así de sencillo.

El amor no existía. Ni mucho menos tocaba a las puertas de su corazón.

Ni siquiera había experimentado el amor de sus padres. Su padre, Abraxas Malfoy estaba demasiado ocupado con su trabajo. Y su madre Lyanna Malfoy, le prestaba más atención a lo que la sociedad pensaba de ellos que a su propio hijo.

E incluso cuando Lucius llegó a Hogwarts se rodeo de un grupo de magos y brujas, pero cada uno de ellos tenía un interés en Lucius. Bien por ser el hijo de quien era, o simplemente por ser miembro de una de las familias más ricas y poderosas..

Ni el amor ni la amistad existían. No eran más que tonterías y perdidas de tiempo.

Molly Prewett era una chica de baja estatura. De rostro redondo enmarcado con un abundante cabello castaño-rojizo. Lo que más llamaba la atención de Lucius eran sus ojos; grandes y vivos, con un extraño color dorado oscuro. Pero lo que realmente volvía loco al rubio era su sonrisa tímida, y sus mejillas teñidas de un escarlata brillante.

Una sonrisa traviesa se dibujo en sus labios.

- Conozco esa sonrisa. - murmuró Rodolphus Lestranger. - ¿Qué estás tramando? -

Lucius alzó su vista y se encontró con la mirada curiosa de Rodolphus. De repente Rodolphus cerró los ojos y echo la cabeza hacía atrás, ahogando un gemido. Bellatrix sonreía maliciosa, tenía su mano metida dentro del pantalón del joven y le deboraba el cuello.

- Disfrutad...que ya disfrutaré yo. - murmuró Lucius al pasar junto a ellos.

Salió de la sala común de su Casa y empezo a caminar por los pasillos de las mazmorras. Tomó un atajó y en menos de 10 minutos llegó a la puerta principal del castillo.

Salió al exterior y se apoyó en el muro. Metió sus manos en los bolsillos del pantalón y simplemente esperó. Las mujeres que pasaban por su lado o cerca de él se quedaban mirándolo, y aquello le encanta a Lucius. Exibirse de aquella manera tan descarada. Pero lo que más le gustaba era las sensaciones que provocaba en el sector femenino de la escuela.

Y al fin la vió.

Molly acababa de salir de los jardines, y caminaba hasta la entrada de la escuela. Pero desgraciadamente no iba sola. Pero aquello no era ningún impedimento para Lucius, él únicamente necesitaba una mirada.

Ella ni si quiera se dio cuenta de la presencia de Lucius cuando paso por su lado, iba demasiado sumergida en la conversación de su amiga. Lucius clavó su mirada en ella, y en el último momento Molly ladeó la cabeza.

Lucius sonrió imperceptiblemente, Molly se sonrojó y bruscamente ladeo la cabeza, cortando el contacto visual. Lucius sonrió victorioso, había conseguido que ella se sonrojase.

Cuando el rubio regrsa a su sala común, su sonrisa aún no se ha borrado. Busca a sus "amigos" con la mirada, pero no ahí ni rastro de ellos. Seguramente Rodolphus y Bellatrix estan en la habitación de los chicos, jugando. Rabastan aún estará en la biblioteca, aprovechando el tiempo al máximo. Y Antonin Dolohov y Augustus estarán haciendo de las suyas.

Así que Lucius se sentó en el sofá y esperó pacientemente. Efectivamente, Rodolphus y Bellatris estaban juntos, ya que habían acabado de bajar de la habitación de los chicos, y los demás no tardaron en aparecer.

Lucius delineaba el borde del vaso con los dedos mientras planificaba el próximo encuentro con Molly Prewett. Al momento su mirada vagaba por la mesa de los leones en busca de una cabellera castaña-rojiza. Cuando la encontró sonrió.

- No se que estara planeando tu retorcida mente. - empezó Antonin, llamando la atención del aludido. - Pero no me gustaría estar en la piel de tu víctima. - terminó provocando una carcajada general en sus compañeros.

- O tal vez si. - sonrió el rubio.

Lucius volvió a mirar hacía la mesa de las serpientes pero no encontró a Molly, alarmado ladeó rápidamente la cabeza y la encontró saliendo de Gran Comedor. A solas. Se levantó y fue tras ella.

- Y ahí va la serpiente tras su presa. - llegó a escuchar Lucius.

Lucius se apresuró de alcanzar a Molly. La hayó unos pasillos más allá, casí en las escaleras. Simplemente alargó un brazo, la cogió desprevenida y antes de que ella pudiera reaccionar ya la estaba besando.

Al principio Molly trato de rebelarse contra Lucius pero finalmente acabó cediento ante los labios del rubio. Sin saber como, ella misma se encontró besando a Lucius casi con desesperación.

Las manos del rubio viajaron hasta las caderas de la joven, atrayéndola más hacía su cuerpo. Molly alzó sus manos hasta enrredarlas en el lacio cabello platino de él.

Era fascinante que una mujer tan insignificante para el mundo entero pudiera enloquecer a Lucius Malfoy de aquella forma tan terrible.

- Ya eres mía. - pensó Lucius rebosante de orgullo.

Un pequeño crujido sonó tras ellos y Lucius sonrió contra los labios de Molly. Bendita Sala de los Menesteres, siempre aparecía oportunamente cuando alguien la necesitaba. Sus pulmones exijian oxigeno urgentemente así que se separaron mínimamente.

- Lucius, espera... - murmuro Molly recuperando la poca cordura que le quedaba intacta.

- Shh! - le susurró Lucius. - No te resistas. - susurró.

Sus labios volvieron a encontrarse y aquel beso le arrebató a Molly toda su cordura y capacidad de pensar. Lucius no tardó mucho en buscar lo que quería. Sexo. Rápidamente el rubio tomó el control de la situación. Lo que a él le gustaba.

Tampoco se molestó en desnudar a Molly completamente, ni él tampoco. Únicamente lo necesario. Con un movimiento brusco abrió las piernas de la joven y la penetro con una sola embestida, pronto se tropezó con una barrera demasiado delicada, y sin darse cuanta la rompió. Molly gritó.

Ella clavó sus uñas en la espalda de Lucius, y él le respondió con nuevas embestidas. Molly arqueó su espalda y gemió. !Por Merlín aquel placer rozando el dolor era delicioso!

Los líquidos de Lucius se mezclaron con los de ella y Molly vibró de placer, llegando por primera vez al orgasmo. El rubio se quedó dentro de ella unos minutos, disfrutando de la calidez de su cuerpo.




Una semana después.

Lucius caminaba a zancadas por su habitación furioso con Molly, con sus amigos, con todo el mundo, pero sobretodo con él mismo. ¿Por qué ella tenía qué ser diferente? ¿Por qué no podía olvidar aquella maldita noche?

¿Acaso era imposible olvidar una noche de pasión? No, claro que no. Porque al fin y al cabo solo era una noche de sexo. Solamente eso. Lucius siempre que se acostaba con una mujer acababa olvidandola, pero con Molly Prewett era diferente. Demadiado.

Veía el rostro de la joven en todas partes: en sueños, en las ojas de los libros, en su plato de comida...Y más que nunca deseaba hacerla suya y no separase nunca de su cuerpo, ni de sus labios.

- !Maldita sea estoy enamorado! - se gritó a si mismo.

Echo una furia salió de la habitación que compartía con los demás chicos, salió de las mazmorras y empezó a caminar furioso por los pasillos. Tenía que encontrarla como fuera, y si lo hacía antes mejor. Lucius tenía una horrible sentación de estallar si no la encontraba pronto.

¿Esta desesperación sienten los enamorados? - se preguntó a si mismo. !Pues menuda basura!

Después de aquella noche únicamente había vuelto a verla en un par de ocasiones, pero Molly no le había permitido que se acercara a ella, ni que la tocara o besara. Así que no contaba.

Finalmente Lucius encontró a Molly en el bosque. Ella estaba apoyada en un árbol, con los ojos cerrados y parecía meditar.

- !Molly! - gritó Lucius.

Ella abrió los ojos espantada, estaba tan metida en sus pensamientos que ni siquiera había escuchado los furiosos y apresurados de Lucius.

- Tenemos que hablar. -

- Yo no he venido hasta aquí para hablar. - dijo bruscamente Lucius.

Cogió a Molly por los brazos y la besó a la fuerza, ella se resisitió hasta que al fin se lo quitó de encima.

- !Escúchame! - gritó desesperada. - No puedo seguir con esto...yo...

- !Tú eres mia! !Me perteneces! -

Molly escuchó horrorizada lo que el rubio acababa de decir. Lucius estaba tan fuera de si que su ira y su rabia se podía palpar en el ambiente. Y eso no pasaba inadvertido para Molly. Si pudiera dar un paso hacía atrás lo haría, pero desgraciadamente tenía al árbol detrás.

- !Eres mia y tienes que estar conmigo! - gritó Lucius obsesivamente.

- No puedo...yo...yo no te amo...yo amo a... - sollozó

Molly empezó a llorar desconsoladamente pero el rubio ni siquiera se dio cuenta. Estaba demasiado cegado por la rabia y el dolor. Lleno de rabia dio un fuerte puñetazo al árbol, cerca del rostro de Molly y ella gritó asustada.

- !De quién estas enamorada entonces! !HABLA! - siguió gritando.

Lucius llevo sus manos hasta los brazos de ella y la zarandeo. Molly cerró los ojos en un intento de calmar sus lágrimas, pero fue envano. Estaba demasiado asustada.

- Yo amo a... amo a Arthur. - logró decir Molly, entre lágrimas.

Lucius inmediatamente liberó a su prisionera y soltó una risa enfermiza, diabólica.

- ¿Ese desgraciado? !Vamos pero si no tiene donde caerse muerto! - se burló. - ¿Sabes lo qué yo te ofrezco? Yo te ofrezco oro, fortuna, tendrás todas las joyas que tu quieras y también vestido. ¿Qué puede ser rival de todo lo qué yo te ofrezco? !Dime! -

Lucius había vuelvo a acercarse a Molly y estaban apenas unos centímetros de distancia.

-Arthur me ofrece su amor. Un amor verdadero. - respondió.

-Amor, amor !AMOR! - gritó el rubio. - ¿Y qué pasa con lo que me quema por dentro? - dijo mientras se golpeaba el pecho.

Molly no dijo nada.

- !Si lo que sentía era amor tu te has encargado de romperlo y destrozarlo en mil pedazos! !A partir de ahora te juro qué jamás volveré a sentir algo así como el amor, ni por ti ni por nadie! -

Después de aquello Lucius se volvió mucho más frío y distante. Su destrozado corazón se volvio de hielo y hierro, como él mismo había jurado, jamás volvió a sentir amor por nadie.

Años después sus padres lo obligaron a casarse con Narcissa Black, y fruto de aquella relación nació Draco. Pero ni siquiera fue capaz de amar a su esposa ni a su hijo.
Kendra LuzziLu
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Ubicación: Entre nubes negras y cielos obscuros . . .esperando sus labios, sus brazos, su piel.

Mensajepor Kendra LuzziLu » 14 Mar 2011 04:58

O-M-G!!!
Muy buenooo!
Qué Lucius! :love:
La señora Weasley tenía lo suyoO! :lol:
AMÉ lo de Bella&Rodolphus *w*!
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