Lè Chanté Rose

[i:] Lee fan ficcions de todo tipo entre otros los de amor para las mentes más sensibles o slash. [/i:]
kris
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Mensajepor kris » 14 Jul 2009 11:58

Buueno, te confieso que yo en este no leo simplemente me paso, porque me va mucho mejor segirlo en el blog que mas o menos se por donde voi. Porque lo que esta colgado alli lo lei todo, bueno dicho eso
upp!
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[hide=cosas :)]
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[hide=fics][hide=en el punto de mira]Imagen
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[hide=Las aparencias engañan]
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[hide=Be carful.]Imagen[/hide]
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Em sentia afortunat perquè era un home lliure com el vent i el mar. Vivia lluny de la perversitat del món. No tenia competidors, ni em rosegava l'enveja, i no em podria la sang l'ambició, ni em lliurava a les vanitats de la vida urbana. No era cobdiciós, cosa prou lògica; tot i tenir trenta-sis lliures d'or, a l'illa els diners no tenien valor. La Bíblia m'havia ensenyat que els veritables tresors són els de l'ànima, i aquesta idea m'havia omplert la
consciència de pau.
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Marie Potter
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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:18

jajaja vale
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Gracias AS :*


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Marie Potter
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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:20




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





Después de tomar el pergamino entre sus manos, se llevó una mano a la cintura arrugándolo de paso justo antes de suspirar para si y girarse hacia su equipo. Con un gesto de la cabeza señaló la cabaña donde hacía de sala de juntas en ciertas ocasiones, como ésta, pensaron algunos jóvenes.

— Señores, tenemos noticias de Londres —dijo Carol después de que todos entraran en la cabaña. Afuera estaba comenzando a nevar— bueno, la lechuza que acaba de aparecer, informa que pueden regresar a sus hogares.

Nadie se movió de su lugar. Carol se cruzó sus brazos y mirando el reloj que había en la pared decidió decirles la verdad, la única verdad que nadie más que ella podría revelarles aún a pesar de lo que pudiera pasar en Londres.

— La época tenebrosa, como conocemos a este tiempo —dijo Carol tomando una silla para sentarse entre ellos y explicarse— es muy parecido a otros tiempos, años en los que los no magos (Carol odiaba el termino “muggle???) ignoraban temas algo, bien… supongo que delicados —Carol elevó una ceja, dándoles a entender que tipo de temas hablaba ella— por lo que pasó casi por encima del mundo.

— ¿Cuál es la diferencia entre ésta y la última? —preguntó una niña llamada Melissa. Carol sonrió ante la pregunta porque Verna Melissa era apenas una joven de unos veinte años.

— Bien —Carol juntó las manos en un puño— en el último día de misiones en Londres, estuvimos frente a un edificio antiguo. Lo recordarán debido a que algunos habrán logrado entrar ahí alguna vez…

— ¿El Ministerio? —exclamó Hester, quien había entrado ahí con su antigua capitana Torresi.

— Yo he estado en la enfermería —dijo Carlos recordando su patrulla con el capitán Higgins.

— Las oficinas eran… —decía Melissa recordando algo especialmente complaciente.

— Pero nadie ha entrado en la cámara de las Profecías. Varios pisos debajo de lo habitual —agregó Carol, sabiendo perfectamente que había alguno que otro miembro del equipo especializado en las construcciones— donde se guardaba una en especial, una referente a esa época.

Aremi trataba de recordar si alguna vez había escuchado algo parecido pero se rindió. Carol los observaba, cada uno por individual había reaccionado de forma peculiar para jóvenes rebeldes.

— Ahora bien, los magos ocultaron todos los detalles de casi todos. Incluso de los que implicados para poder solucionarlo y aunque ahora digan que somos un grupo “Rebelde??? —Carol sonrió rememorando aquello como si hubiera sido ella una testigo— fue precisamente de la unión de dos personas de un grupo similar a éste, de quienes salió la respuesta al término de la época oscura.

— En la cámara —dijo Carol, levantando una mano hacia los jóvenes para que la dejaran hablar— se archivó una profecía que vaticinaba la llegada de una persona única y similar al regente de la otra época oscura. Sin embargo, algo pasó en las defensas de ésta personita, apenas un bebe —aclaró Carol para los jóvenes— quien de manera misteriosa logró mantener al, ente maligno en un estado de muerte corporal.

— ¿Muerte corporal? —preguntó Aremi sorprendida. Gladyss había abierto la boca pero Carol les respondió

— El nombre del regente de la época provenía de un juego de letras y por el poder que ostentaba, magia prohibida para la mayoría de los magos, las personas lo llamaban el-que-no-debe-ser-nombrado.

— El innombrable —susurró Gladyss captando al mismo tiempo que los demás el misterioso título que daba a algunos viejos, síncopes o taquicardias.

— No hay otro —dijo Carol— por el conocimiento que adquirió en su juventud y en sus viajes, él alcanzó un estado de “vida??? si le quieren llamar así. Hasta que aquel bebé hubo crecido lo suficiente para debilitarse la barrera que le impedía a él siquiera acercarse libremente.




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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:22




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





Carol se puso de pie, venía la parte más difícil de explicar. Los jóvenes tenían la pregunta en la punta de la lengua, ella sabía que la expresión de sus rostros era de interés por saber el final.

— Cuando alcanzó su objetivo, recuperar su cuerpo —Carol los miró de frente— intentó asesinar al joven pero —Carol se encogió de hombros con una sonrisa en el rostro—, falló varias veces. Hasta que un día, el joven desapareció.

— ¿Cómo que desapareció? —preguntó un joven llamado Dominic Wollac.

— ¿Logró asesinarlo y nadie lo supo? —dijo Carlos mirando a Carol con interés.

— ¿Se murió? —expresó Hester con curiosidad mirando a los demás.

Carol suspiró, marcharían a Londres y prefería que lo hicieran con el conocimiento completo. Los aurores ciertamente no dirían nada a sus capitanes, menos a sus cadetes si es que el Jefe de Aurores Fidmer lo averiguaba a tiempo.

— No, él esta vivo —declaró Carol levantando la mirada del suelo— fuera de la Tierra, pero esta con vida. Y él, lo descubrió.

Carol se inclinó sobre el respaldo para mirarlos a la misma altura que los ojos de sus cadetes. Y no sería fácil responder a las preguntas de ellos.

— El innombrable; tiempo atrás, no sé hace cuanto lo sabe, averiguó la ubicación de su único enemigo real capaz de aniquilarlo de una vez.

— Si no lo logró antes, que había pasado antes de su desaparición —Carol quedó seria mientras Dominic preguntaba— para que ahora si pudiera vencerlo de una vez por todas?

Carol parpadeó y sonrió encontrando la respuesta.

— Estuvo en entrenamiento —Los cadetes abrieron los ojos entendiendo la implicación de sus palabras—. Ahora bien, regresando a nuestro tema:

Carol tomó su varita moviéndola frente a los ojos de ellos. Apareció flotando un mapa con Londres marcado en rojo, así como otros puntos naranjas en diversos puntos de toda Europa y la ubicación de ellos en azul.

— Aquí estamos nosotros —señaló el punto azul— los otros equipos están dispersos por toda Europa —Carol señaló un punto vacío en el mapa— de aquí desapareció Harry Potter.

Un silencio se hizo en la habitación al escuchar ese nombre. Todos habían estado protestando en voz baja por la lejanía de los demás equipos con respecto de ellos, protestaban de que estaban demasiado al Norte. Carol siguió mirando el mapa, con una gran sonrisa en la cara. Había ido personalmente a donde las ruinas de Hogwarts para ver con sus propios ojos de que sitio había desaparecido Ellem, donde había dueliado Voldemort contra Grace y Anthony.

Ajena a ese silencio, Carol seguía mirando el mapa recordando y casi reviviendo, cuando se giró con una sonrisa en los labios.

— Lo que aún nadie descubre, es donde está Voldemort —nadie dijo nada, Carol miró al techo intentándolo de nuevo— el innombrable, Harry Potter o sus compañeros.

— ¿Desaparecieron más personas? —preguntó Melissa y Aremi agregó a la frase— ¿Porqué desaparecer a más individuos si posee el poder de desaparecer a su enemigo?

Carol alzó las cejas y preguntó — ¿Y a ustedes quien les dijo que fue Voldemort quien los desapareció?




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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:23




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





La primera velada que Carol pasó en Londres fue meses después de que se le ordenara dispersar a su equipo. Había llegado muy entrada la noche, las calles estaban cubiertas por una ligera luz de los faroles y parecía como si todas las avenidas se hallaran llenas de maldad. Como si en cada esquina pudiera salir un asesino, Carol por la mañana vio como llovía desde la ventana de su casa que había adquirido recientemente.

A ella le encantaban los días lluviosos por lo que decidió salir a caminar. Siempre podía salir sin miedo a encontrarse a alguien que la mirara a los ojos y pudiera saber que pensaba, que planeaba. Carol llevaba el cabello rubio cenizo suelto y goteando agua. Llovía como si se hubiera abierto el cielo, llovía como había llovido cuando Iara regresó a L’sor hacía tanto tiempo.



—†—-Flash Back—-†—-



En los bosques de Alemania, hacía casi veinte años



— Mamá ¿Qué pasa? —una niña de cinco años tomada de la mano de una mujer vestida con un elegante traje victoriano color borgoña caminaba sin miedo por los bosques— Vamos a casa

— Allá vamos —la mujer se detuvo para mirar a la niña de rizos rojos y dijo solemnemente sujetando con amor la mano de la pequeña. Con eso la calmó.

— Gracias por traerla —dijo una voz más. En ese tiempo, Carol buscó con la mirada aquella voz como si le tuviera miedo. La mujer sonrió ante la mirada aterrada de la pequeña, transmitiéndole un mensaje de tranquilidad.

— ¿En serio debes regresar? —preguntó firme la mujer sin soltar a la pequeña. Carol observó en la dirección hacia donde su madre le hablaba a alguien invisible.

— Si, es inevitable. Pero no puedo dejar mi Tierra sin vigilancia —desde su altura Carol observó a otra niña pequeña, más que ella, que estaba sentada en una rama de un árbol que estaba a la derecha de su madre.

— Mamá… —dijo Carol cuando vio algo moverse frente a ella. Tenía miedo. Era un dragón que la miraba desde la oscuridad. Apretó más fuerte la mano con la que sujetaba a su madre.

— Tranquila Carol —dijo su madre con su voz siempre tranquila— solo es un amigo, se llama D’ant y quiere conocerte —declaró su madre mirando a Carol con una sonrisa, con esa sonrisa que siempre había amado desde su más tierna infancia.

La pequeña Carol miró hacia donde antes había unos ojos azules penetrando su misma alma. Para sorpresa suya, en lugar de encontrarse con un monstruo se halló con un hombre joven que la miraba a lo lejos con un traje muy parecido a los que su padre solía portar en las fotografías.

— Mamá —dijo Carol sorprendida soltando la mano protectora y mirando de frente al joven quien sonrió dando un paso hacia ella. Misteriosamente la pequeña quería acercarse a pesar de que hacía unos segundos solo deseaba marcharse.

— Ella se llama Iara —dijo su madre llamando la atención de la niña, la mujer señaló a la pequeña— es amiga de D’ant. Han venido hasta Alemania para platicar contigo.

Carol observó como el joven bajaba del árbol a la pequeña de mirada verde, como se acercaban a ellos, la forma en la que le hablaron a su madre y no comprendió nada de lo que decían.



—-†—-Fin del Flash Back—-†—-



Después de los cinco años, Carol había tenido visiones que su madre pronto interpretó como predicciones del futuro. Gracias a ello, Carol había tenido mucha astucia de descubrir indudables situaciones que provocarían cambios irreparables para su ciudad, bosque, departamento o sencillamente su vida.

Aunque había una visión que sabía no podía cambiar en esas fechas.

Cuando era pequeña tuvo una visión que al principio creyó era un sueño porque no le traía angustia como era en otras visiones. En su sueño se observaba jugando en medio de un jardín lleno de flores blancas, de pétalos pequeños y sin olor. Cerca de la entrada, ella observaba a una serpiente levantar su cuerpo hacia su dirección como observándola mientras sacaba la lengua en parte atemorizadora en parte como si quisiera hablarle. Del otro lado, una serpiente más grande reptaba hacia la primera pero nunca se atacaban sino que se observaban sin hacer movimiento alguno.




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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:26




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





La intensidad de la lluvia había aminorado, Carol necesitaba regresar a su piso. Caminaba con su paraguas cerrado, su cabello mojado y su gabardina negra empapada pero no le importaba. Sus pensamientos se enfocaban en los asesinatos y rumores que circulaban en la ciudad porque por eso había regresado a Londres porque era el sitio de donde nacían los incidentes.

Y Carol no era la única capitana que había regresado a Inglaterra. Samantha Torresi había estado en contacto con dos capitanes más, Nicolás Higgins quien había regresado de América y Joseph Rhys que había viajado desde las Indias. Entre otros, a Carol le preocupaba más Rhys que Torresi pero de Higgins no sabía que esperar dado que parecía el más despreocupado pero también era el de más alto rango.



Durante la lluvia, Carol caminaba sin descansar hasta los límites de donde tenía el acceso restringido: El Ministerio. Desde donde el propio Ministro había tenido que salir huyendo a la llegada de Voldemort y Tom Malfoy con los dementores a Londres. Mismos que aún estaban en la ciudad. Carol podía presentirlos porque se le erizaba la piel solo de pensar en ellos y al imaginar que estaban cerca tenía calosfríos.

Justo como ahora.

Carol se detuvo de repente. Estaba frente a una serie de departamentos y era de día. Los dementores no salían jamás si no era para algo.

— ¿Qué pasa? —dijo girándose sobre si misma buscando algo, algún indicio pero nada paso era como si su imaginación estuviera jugando con ella.

Se había alejado una par de esquinas cuando un poderoso estruendo llegó a los oídos de Carol dejándola sorda, “como cuando disparan un cañón??? pensó Carol dándose vuelta y viendo como caían vidrios sobre gente muggle.

— Shield —dijo ella señalando los cristales que caían sobre las cabezas de las personas. Carol escuchó vagamente otras exclamaciones. Los cristales rebotaron contra un escudo invisible y luego contra el pavimento sin lastimar a nadie.

— Que bueno que estabas por aquí —dijo una voz detrás de Carol. Ésta se congeló abriendo los ojos antes de girarse ante su superior, Viola Higgins. La mujer le ponía los cabellos de punta por el poder que ostentaba, su mirada profunda y negra parecía leer los pensamientos de Carol.



En lo alto del edificio de enfrente de los departamentos de uno de los capitanes de más alto rango se hallaban un par de personas con capas negras, miraban como se destrozaban los cristales del departamento donde dos capitanes aurores habían estado.

— Buen trabajo, Evanier —declaró Tom Malfoy con los brazos cruzados antes de desaparecer con un chasquido de sus dedos.

El joven inclinó la cabeza un centímetro mientras miraba el antiguo departamento de su capitán Higgins. Sin el conocimiento que dos capitanas más estaban bajo sus propias narices.




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Mensajepor Marie Potter » 15 Jul 2009 19:27




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





Viola Higgins y Robbin Prada estaban en el departamento de Carol, la hermana de Nicolás también ostentaba el mismo título que Nicolás pero Robbin era Coronel; lo que implicaba estaba por sobre los hermanos Higgins quienes estaban muy cerca de ser llamados Mayores. Carol aún desconocía los motivos por los que no habían sido nombrados con ese rango pero era claro que debían investirlos.

— ¿Qué hacías cerca del Ministerio? —preguntó Robbin mientras Carol veía materializarse las razones por las que evitaba aquellas juntas con sus superiores.

— Paseaba —dijo ella segura que eso era lo que hacía. Por una vez no tenía que aparentar lo que no estaba haciendo— Ni siquiera sabía que en Londres habría junta de capitanes.

— Carol —replicó Viola desde su sillón donde tomaba una copa. Evitando el tema comentó en tono ligero después de probar el vino— Me alegra el pacto entre magos y muggles —Carol evitó la mirada de Viola pero ésta miraba sonriente a Robbin y luego agregó para aclarar—bueno, no-magos. Verás Carol, al Coronel no le gusta el término.

— Es despectivo —declaró Robbin sirviéndose una copa. Carol se preguntó cuando propuso su piso como sitio de reunión.

— ¿No deberías estar preocupada por tu hermano? —Carol podía ser directa. Viola sonrió de lado pero contestó Robbin en su lugar

— ¿Ha sido coincidencia que estuvieras bajo los departamentos? —Robbin la observaba como si tuviera alguna enfermedad. Carol se llevó las manos a las caderas y se encogió de hombros en un claro gesto de rebeldía. Viola sonrió y preguntó

— ¿Quién te dijo sobre la reunión de capitanes?

— Soy una capitana —declaró lo obvio Carol sin parpadear.

— No estábamos convocando a una junta general —dijo Viola

— Sin tomar en cuenta que nunca asististe a ninguna que yo convoque —declaró Robbin, Carol lo observó y denegó la idea que pudiera estar molesto. No, era algo más.

— Y debo suponer que mi sorpresa por verlos, no cuenta —Viola intercambió una mirada con Robbin. Tenía razón y lo sabía pero no le darían ninguna pista así que Carol accedió a confesar algo— En Moscú ha llegado la noticia que los asesinatos provienen del Ministerio de Londres.

— Así que Rusia —dijo Robbin mirando a Carol como si esperara que con su mirada ella dijera algo más. Carol solo elevó una ceja en dirección del Coronel. Viola soltó una carcajada, ella nunca había visto que Robbin fuera juzgado y sentenciado por un capitán mujer— Cuando acabes, me gustaría hablarte de Malfoy.







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Mensajepor Marie Potter » 07 Ago 2009 21:56

Arriba
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Mensajepor Khail » 10 Ago 2009 12:30

perdona ke no te comente marie es ke se me ha meurto un idolo d emi ekipo.
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Mensajepor Marie Potter » 11 Ago 2009 01:18

no te preocupes, algo he sabido... tranquilo Ruben
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Mensajepor Marie Potter » 25 Ago 2009 20:38




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





De repente como Carol se hubo tensado por el nombre Malfoy, la puerta principal se abrió haciendo un ruido sordo cuando golpeó contra la pared y rebotó contra la persona que había entrado sin permiso.

— ¡¡Tú!! —gritó una voz en el departamento nuevo de Carol. Asustada giró sobre sus talones y con su varita apuntó en dirección de donde la voz había salido, la persona en cuestión salió volando por los aires hasta golpearse contra la barra que tenía al otro costado de su sala.

Carol abrió los ojos y molesta vio una escena de lo más extraña.

La capitana Samantha Torresi era quien había gritado, ahora estaba desmayada y por la frente bajaba un delgado hilo de sangre eso ocurría mientras detrás de la puerta entrecerrada aparecía uno de sus antiguos alumnos Hester Duff. Entraba saludándola solo un segundo antes de abrir la puerta para dejar entrar a dos chicas, quienes cargaban a alguien más: Nicolás Higgins.

Al instante Viola le preparaba como si nada, una copa de vino a su hermano. Aremi Sáez por otra parte, ya estaba sentada en su sala con Gladyss Bonuer atendiendo a un Nicolás algo golpeado y sangrando. Los tres antiguos jóvenes a su cargo portaban capas negras como si aún estuvieran en su equipo, lo cual intrigó a Carol pero no por eso soltó su varita.

— Es mi piso —dijo ella como para confirmarlo, miró la entrada donde estaba colgado un cuadro que ella misma había pintado— Así que… ¿Qué hacen ustedes aquí?









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Mensajepor Marie Potter » 25 Ago 2009 20:39




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





Nicolás Higgins estaba sobre su sillón largo, Samantha Torresi era atendida por el Coronel Prada mientras ella miraba atentamente la entrada y seguidamente al único que parecía poder darle respuestas: Hester. El joven era fuerte y para nada tímido pero Carol lo había moldeado hasta hacerlo así, por esa sencilla razón, ella pasaba a intimidarlo de vez en vez. Con una ceja elevada giró su cara blanca hacia el joven que miraba por la calle, a Carol le dio la impresión de estar esperando a alguien más.

— ¡¿Qué están haciendo ustedes aquí?! —Por el tono de voz, Hester se encogió mentalmente. Carol nunca usaba ese tono de voz, entre molesto y curiosa con él porque sabía que siempre hablaban así los capitanes.

Aremi aún estando atendiendo a Nicolás junto con Gladyss, también escuchó el tono de voz. Gladyss por otra parte, atenta como estaba de las heridas de Nicolás no atendió a lo que Carol había dicho. Aremi la observó de reojo, envidiando ese don de poder alejarse de todo cuando hacía su trabajo y Carol sintió el pensamiento vago de Aremi por lo que se giró a mirarla con el fuego de la pregunta en sus ojos. Aremi se encogió en su sitio.

— Yo puedo responder a esa pregunta —declaró una nueva voz más. Saliendo de entre las llamas de una chimenea que alguien, Carol no sabía quien, había encendido.

“Genial??? pensó Carol para si misma, guardándose toda expresión del rostro o en su ánimo. Joseph Rhys era mentalista y de los mejores.

— También me tendrás que explicar como has conectado mi chimenea a la red flu —Carol podría haber llamado una nueva tormenta sobre Londres de lo molesta que estaba. Los magos solo hacían llamar la atención sobre su casa, sobre su techo y sobre ella… lo cual era muy peligroso.









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Mensajepor Marie Potter » 25 Ago 2009 20:42




Capítulo 1. La Serpiente Asesina





Carol presintió el momento en el que se había excedido. Suspiró para si misma, su carácter no le ayudaba mucho. Era un volcán cuando se trataba de los magos, más de aquellos que ostentaban el poder como si fuera algo más que un traje.

Se llevó una mano a su cabello, estaba aún húmedo y para dar tiempo, apareció una toalla para secárselo. Podría haberlo hecho mágicamente pero necesitaba descargar un poco de energía y algo al estilo no mago era lo que necesitaba para distraer su mente. Desgraciadamente eso llamó la atención de Rhys y de nuevo trató de introducirse en su mente.

Carol saltó de su silla como un resorte mirándole de frente. Luchando contra él y cualquier otro intento como ese.

— Estas en mi casa, bajo mis escudos y sin explicación alguna —dijo Carol enumerando con los dedos. Joseph nunca se había enfrentado a una capitana con tanto genio, no era pequeña como sus estudiantes pero poseía el mismo fuego en los ojos. Ante ello solo pudo alzar las manos con las palmas extendidas hacia ella.

— Paz… Coulter —dijo con su voz ronca. Carol se detuvo y suspiró como si tratara de controlarse ella misma. Le pareció interesante pero enseguida retiró la mirada, Carol parecía leerlo como libro abierto… y no le gustaba eso.

— Paz… eso pido yo —declaró Carol girándose hacia sus estudiantes— ¡Ya! Dejen eso, no quiero tener a tres moribundos y dos heridos además —dijo llamando la atención de Viola.

— Es mi hermano —Viola la miró desde su sillón cerca de Nicolás.

— Como el Coronel dijo “Son mis estudiantes??? —se le enfrentó Carol con coraje.

— Además han curado la mayor parte de sus heridas y solo necesita descanso —Carol apareció a cada uno de sus estudiantes una vaso con algo parecido al vino, Viola se dio cuenta que ellos lo tomaron sin preguntar que era.

“Y un pequeño golpe en la cabeza, por distraído??? pensó Carol mirándole tendido sobre su sillón. Controlando su genio apareció otros sillón para que trasladara ahí a Samantha, Robbin entendió el gesto y la colocó ahí sin que se despertara.

— ¿Qué le hiciste? —preguntó Rhys interesado en Samantha por primera vez

— Pregunté primero —dijo Carol sentando a sus estudiantes en sillones individuales. Todos formaban una especie de congregación peculiar de sillones con tres estudiantes, tres capitanes, un coronel y dos heridos.










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Mensajepor Marie Potter » 25 Ago 2009 20:43




Capítulo 1. La Serpiente Asesina






Robbin Prada intercambió con Viola una fracción de lo que había pensado de la capitana antes de que Rhys de nuevo intentara mover algún hilo. Carol tenía suficiente y no esperaba que le dijeran nada. En su fuero interno empezaba a formarse la decisión de tomar algunas respuestas, después de todo ya las había pedido pero no se las daban.

Viola también suponía que Coulter no era una joven cualquiera que pudiera ser utilizada por el Ministro, eso le daba un punto a su favor pero suponía que tampoco se dejaría conducir en nada que ellos pudieran planear. Aquello planteaba un dilema para Viola y lo compartió con Robbin.

— Capitana —Carol sintió un escalofrío recorrer su espalda y supo que nunca se acostumbraría al tono que él empleaba— Coulter.

— Carol —dijo a su vez Viola. Carol los miró, parecían un duo de voces que le hacían tener el cabello de punta— ¿Qué hacías en Rusia?

— ¿Estaba en Rusia? —preguntó Joseph mirando el rostro de Carol y luego a Viola. No se llevaba tanto con Robbin pero era amigo de los Higgins.

— Pregúntamelo a mi —dijo Carol molesta con un bufo mirando a Rhys. Si, Carol era buena ocultando el respeto que pudiera tener hacia sus superiores o personas que poseían un don excepcional.

— ¿Estabas en Rusia? —Joseph comenzaba a tener cierto recelo de esa capitana— ¿No indicaban los últimos registros que ningún capitán había sido enviado a esa zona?

— Lo mismo pensábamos —dijo Robbin mirando a Joseph como a un igual.

— Vemos que nos equivocamos —dijo Viola como si fuera una sentencia irrefutable. Carol solo elevó una ceja y sonrió de lado.

— No estamos avanzando… —dijo Carol









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Mensajepor Marie Potter » 25 Ago 2009 20:45




Capítulo 1. La Serpiente Asesina






— ¿Por qué compraste esta casa? —cuestionó Robbin a Carol después de su comentario algo bastante sarcástico.

— Me gustó el vecindario, parecía tan calmado —respondió Carol con la verdad. Pero no era la única verdad al respecto de la casa y no diría nada mas.

— ¿Solo por eso? —preguntó Rhys mirándola detenidamente. Carol lo alertó mentalmente “Atrévete a intentarlo. No me hallarás como amiga???. Joseph se prometió dejar esa costumbre con las chicas.

— ¿Carol, no sabías que esta casa esta establecida sobre un punto de magia? —Viola preguntó tranquila pero ella no respondió. Se cruzó de brazos y plantó la pregunta en el aire como la primera vez.

— ¿Qué están haciendo en mi casa? —al mismo tiempo, un estruendo resonó por toda la casa.





Los cristales de la casa resonaron como si se estuvieran rompiendo algo más que madera, era un agitación sobre todo el cimiento de la casa. Carol y los demás capitanes se pusieron de pie de inmediato pero Robbin permaneció sentado esperando a que pasara. Carol quiso cerrar los ojos y desaparecer.

— ¡Deja de remover la tierra y la magia! —gritó una voz infantil. Robbin se quedó helado, la pequeña figura de una pelirroja con un vestido blanco de grandes ribetes le miraba desde su altura y le regañaba como si fuera la dueña y señora de todo lo que pudiera ver. Pero no era una arrogancia vacía. Por sus venas corría la magia pura.

Los alumnos de Carol tenían los ojos cerrados y descansaban bajo el efecto de la poción que les había dado ella. Nicolás y Samantha ni enterados parecían estar pasando pero a Carol le preocupaba que sus barreras fueran destruidas por la arrogancia del Coronel a demostrar algo para con ella.

Robbin no reconocía a la niña, pero sentía en el pecho un impulso de disculparse por lo que había hecho. Ella le miraba con lagrimas en los ojos pero su expresión era clara, estaba molesta con los ocupantes de la casa. Carol y Viola permanecían quietas mientras Joseph trataba de rastrear con la mente los campos que protegían a la pequeña. Ella giró los ojos hacia él y su poder fue suprimido.

— Dejen mi casa en paz. Alto a la Guerra. Detengan esta tonta riña entre magos y no-magos. Es absurda.

Carol no podía dar un paso adelante. Un solo error y sería descubierta. Lo último que necesitaba era ponerse a descubierto con los aurores. No confiaba en ellos y sus alumnos estaban débiles para defenderse.









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