Algún lugar al que pertnezca...

[i:] Lee fan ficcions de todo tipo entre otros los de amor para las mentes más sensibles o slash. [/i:]
_Japiera_
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Mensajepor _Japiera_ » 23 Oct 2007 00:07


Andale, andale, andale!!!

Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo Mucho Mi Remus Precioso
Las cosas no se dicen,se hacen,
porque al hacerlas se dicen solas

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spooky_lunatico
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Mensajepor spooky_lunatico » 23 Oct 2007 09:03

Saludos a toda la gente que lee este fan-fic... y también a la que no lo lee, pus que :sweatdrop:

No tengo mucho tiempo, y en honor a la verdad, tampoco muchas ideas, pero esta noche me sentía con ganas de escribir, así que AQUI TOY!!! :lol:

Capítulo VIII. Nothing to lose


[right]"Nada que ganar/vacío y solo y la culpa es sólo mía y la culpa es sólo mía."
[/right]


“¿Pero es que esta herida no cerrará jamás????
“Al menos hemos logrado estabilizarlo…???
“Sigo sin entender cómo diablos se hirió de esta forma.???
“Supongo que sólo lo sabremos hasta que despierte… digo, si es que despierta…???

… ¿qué…?
… ¿qué ha sido eso?
¿…será que después de todo, hay alguien más aquí…?

No tiene ninguna importancia, en lo absoluto… esas voces no pueden estarse refiriendo a mí… yo ya debo estar muerto…

Meses después de aquél primer encuentro con la Orden del Fénix, hubo varios más; pero yo ya no estuve presente en ninguno de ellos. Ahora yo tenía una misión que requería estar completamente fuera de acción… no podía arriesgarme a ser señalado como mortifago, ya que tenía un fin mucho más importante: sería yo quien espiaría a Dumbledore. Era una decisión hasta cierto punto sencilla para Voldemort; él sabía de mis habilidades y conocimientos en artes obscuras y pensó también que Dumbledore podría desarrollar cierto grado de empatía hacia mí, por el hecho de que sabía que mi madre había muerto y que él conocía las circunstancias en que había sucedido… sí que lo tenía pensado todo… yo hice mi mejor esfuerzo, con la única intención de no contrariarlo; para aquél entonces, ya me encontraba bastante confundido y no estaba ya tan seguro de lo que estaba haciendo. El sólo pensar que pudiera llegar a toparme con Lily, me producía una gran ansiedad. Yo no quería hacerle daño, pero tampoco quería morir…

No fue un camino tan difícil de escoger, aunque ahora que lo pienso mejor, tal parece que más bien me dejé arrastrar por ese sendero… yo ya no pensaba las cosas; ya no me preocupaba por el pasado o el futuro, tan solo esperaba, observaba y actuaba en consecuencia… oportunista… así me llamarían algunos… yo solo quería seguir con vida…

Aquella noche lluviosa, se había cumplido mi tiempo para lograr acercarme a Dumbledore. Convenientemente, el profesor de defensa contra las artes obscuras había “desaparecido??? y el puesto se había quedado vacante casi a principios del año escolar; era el momento en que debía pedirle a Dumbledore que me permitiera ocupar ese puesto… yo lo busqué por todas partes; creía que no lograría hablar con él esa misma noche y me angustiaba el pensar lo que Voldemort me haría si no conseguía entrevistarme con Dumbledore. Finalmente logré descubrir en donde se encontraba, así que me dirigí hacia el Cabeza de Puerco, decidido a hablar con él a como diera lugar. Llegué justo en el momento en que él subía por las escaleras; me aproximé al barman y le pregunté si sabía si Dumbledore demoraría mucho en bajar; él me respondió que no lo sabía y que aunque lo supiera él no iba a informarle a cualquiera sobre lo que Dumbledore hacía o dejaba de hacer... el buen Aberforth... todo lo contrario a su hermano... jamás simpatizamos. Pedí una copa y permanecí en la barra en espera de Dumbledore, pero la espera me parecía eterna. Aberforth se distrajo y yo aproveché la oportunidad para escabullirme por la escalera. Me acerqué a cada puerta para tratar de encontrar a Dumbledore y tras escuchar en unas tres puertas, finalmente capté su voz, despidiéndose; fue cuando lo más sorprendente e inimaginable sucedió… escuché esa profecía que hablaba de la caída del Señor Tenebroso y me quedé en tal estado de shock que a penas fui conciente cuando Aberforth me sujetó por el hombro y me zarandeó fuertemente, al tiempo que vociferaba, reclamándome el haber estado escuchando detrás de la puerta. Yo trataba de explicarle que todo lo que pretendía era hablar con Dumbledore, pero él se negó a escucharme y me arrojó por la fuerza, fuera del bar.

Me sentí muy humillado, pero al mismo tiempo estaba muy consternado. Desaparecí de Hogsmeade, para aparecerme en mi casa y una vez ahí, durante un buen rato no hice otra cosa más que darle vueltas al asunto hasta que las cosas comenzaron a tomar forma. Esta era la clase de información que Lucius había estado esperando escuchar desde hacía mucho tiempo… la caída del Señor Tenebroso… ¿y luego qué? ¿Quién tomaría ventaja de esto? Definitivamente, Dumbledore haría hasta lo imposible para asegurarse de que esa profecía se cumpliera... me daba cuenta de que la información que poseía podría cambiar drásticamente las cosas… nadie era poseedor de un secreto tan extraordinario… en ese momento me sentí el mago más poderoso sobre la tierra. Por un momento, un maravilloso momento, sentí una fuerza formidable que me invadía… poseía una información invaluable y era el único mortífago que se la proporcionaría al Señor Tenebroso… él me recompensaría… yo sería su más fiel y apreciado mortífago, sería su mano derecha… qué estúpido fui… aún ahora, después de todo el tiempo que ha transcurrido, me cuesta trabajo aceptar lo equivocado que estaba...



continuará....
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Mensajepor caballo_de_fuego » 23 Oct 2007 18:01

:errrr: :errrr: :errrr:

Caballo de fuego se fue un momento a "polvearse la nariz" y se encuentra conque Spooky entró a hurtadillas en el campamento a dejar otro pergamino con la continuación de la historia. Después de leerlo solo alcanza a decir: ¡rayos, cómo no vi cuando entró Spooky, para haberla amarrado a un árbol y no soltarla hasta que terminara de escribir!

¡Carambas! qué mala eres, ¿cómo nos dejas en ascuas? :sweatdrop:

en fin, ya qué, ahora esperar a que se vuelva a aparecer por aqui a que deje otro trozo, que la verdad se está poniendo bueno. :rolleyes:
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Mensajepor _Japiera_ » 11 Nov 2007 21:54


See, te encanta dejaron a la deriva ¿no? Buena estrategia ^_^

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Mensajepor _Japiera_ » 17 Nov 2007 15:44


Vamus, up, up, up

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Mensajepor _Japiera_ » 18 Nov 2007 17:07


Doing!

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Mensajepor _Japiera_ » 21 Nov 2007 01:55


¿Cuál era la diferencia entre Valla y Vaya? x_X No sé por qué lo pregunto aquí, siendo que es taaan desolado [eco, eco, eco], pero bue... hay que creer en los milagros, Doing!

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Mensajepor _Japiera_ » 24 Nov 2007 13:26


*Japi se recuesta en un Almendro cercano, saca su MP3 y comienza a esperar*

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Mensajepor _Japiera_ » 02 Dic 2007 17:25


*Japi Durmiendo*

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Mensajepor _Japiera_ » 08 Dic 2007 14:50


*Japi Roncando*

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Mensajepor _Japiera_ » 10 Dic 2007 23:06


*Japi cantando canciones :lol: :lol:*

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Mensajepor _Japiera_ » 18 Dic 2007 00:25


Japi cantando Villancicos.
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Mensajepor _Japiera_ » 24 Dic 2007 16:46


Japi cocinando galleticas navideñias.
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Mensajepor _Japiera_ » 06 Ene 2008 16:05


*Japi y una guitarra*
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siriusxsiempre
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Mensajepor siriusxsiempre » 07 Ene 2008 09:03

Oh bien, heme aquí, rompiendo mi primer propósito de año nuevo... terminar este fan-fic antes de que se me acabaran las vacaciones... :rolleyes:

Bueno, no está todo perdido. Por lo pronto, aquí va la continuación del capítulo VIII.


Continuación del capítulo VIII (jeje, sí, ya sé que ya lo había dicho)

Muchos días transcurrieron tras aquél en que fui hasta Voldemort y le conté de lo que había escuchado. Su reacción había sido bastante peculiar. Se había retraído por completo y no salía de sus habitaciones; era como si todo lo demás hubiese pasado a segundo plano… imagino que debía estar pensando la mejor forma de atacar el problema; no querría mostrar ningún símbolo de debilidad, pero era un hecho que la profecía representaba una amenaza inesperada… creía que sólo Dumbledore se interponía en sus planes, y ahora comprendía que habría alguien más.

Aquella tarde llegué en el momento en que Voldemort se encontraba reunido con sus más cercanos seguidores; esto nos excluía a la gran mayoría de nosotros, ya que había sido especialmente selectivo al escogerlos; todos eran sangre-limpia y la mayoría, eran parientes cercanos de sus primeros seguidores… no obstante, ese día sería diferente… ese día yo había sido convocado para estar con todos ellos al mismo tiempo, participando activamente en los planes del Señor Tenebroso… esa había sido mi recompensa por la información que le había proporcionado.

Entré en la habitación en semipenumbras y con cierta inseguridad tomé asiento en una silla desocupada en uno de los extremos más alejados del centro de la mesa y observé tan discretamente como pude a la concurrencia… ahí estaba Igor Karkarov fanfarroneando acerca de que alguna vez había conocido a Grindenwald, cuando estaba en la cúspide de su poder, aunque nunca desaprovechaba la oportunidad de hacer notar las grandes fallas de aquél viejo y ahora derrotado mago tenebroso, minimizándolo al ponerlo en comparación con Lord Voldemort… vaya que era un imbécil adulador… del otro lado de la mesa, había dos que incluso eran más jóvenes que yo; uno rubio y muy blanco, se trataba del fanático de Barty Crouch hijo, un demente como no conocí en mi vida. Junto a él, cruzado de brazos y con una expresión distante, estaba Regulus Black; altanero y desagradable igual que su hermano mayor, aunque diametralmente opuestos en cuanto a su forma de pensar. Vi a Rodolfus Lestrange, recargado en la mesa con una expresión sombría, mientras a su lado, su esposa Bellatrix permanecía sentada muy derecha, observando a los demás, como esperando un solo gesto de burla o cuestionamiento… todos lo sabíamos, pero nadie se atrevía siquiera a insinuarlo… sabíamos que Bellatrix Lestrange había aprendido algo más que artes obscuras durante el tiempo que pasaba a solas con el Señor Tenebroso; ella parecía complacida en hacerlo notar aún sin decir nada y Rodolfus se limitaba a hacerse el desentendido… probablemente no podía hacer otra cosa aunque lo hubiera querido.
Alexander Nott hablaba en voz baja con Lucius, en un extremo alejado de la habitación, cuando la puerta se abrió y miré rápidamente para ver entrar a Evan Rosier… decididamente, no podría decir que él y yo fuéramos amigos, pero siempre hubo una especie de entendimiento entre ambos… él parecía reconocer mis habilidades sin llegar al punto de alabarme, pero tampoco me veía como alguien en quién pudiera confiar. Se sentó en un sitio bastante alejado de mí, pero no me pasó por alto un leve asentimiento que hizo, a manera de saludo.

El silencio calló como agua helada en cuanto Voldemort hizo su aparición; todos se acercaron a sus respectivos lugares y los que nos hallábamos sentados nos pusimos de pie, mientras él atravesaba la habitación, con paso sutil y calmado… en más de una ocasión llegué a ver su rostro descubierto y tal visión resultaba ser sumamente perturbadora; y no a causa de las múltiples marcas y cicatrices que se apreciaban a simple vista, sino a la escasa humanidad que emanaba de él… nos indicó que volviéramos a tomar asiento y así lo hicimos, permaneciendo en silencio hasta que él habló suavemente:
- Así que, ¿cuál fue el resultado de tu investigación, Evan?
Todos nos giramos hacia Evan y él se puso de pie de inmediato, al tiempo que sacaba de su túnica unos documentos que rápidamente descubrí que eran fotografías. Caminó con paso firme hasta Voldemort, dejando las fotografías justo frente a él.
- Nombres, -dijo Voldemort al tiempo que observaba las fotografías con atención. Evan respondió con algo de nerviosismo.
- Esos son Alice y Frank Longbottom.
- Aurores, ¿no es cierto?
- Así es, maestro. Son miembros activos de la llamada “Orden del Fénix???. –Dijo Lucius, aunque Voldemort no pareció escuchar, porque dejó la foto a un lado y revisó la siguiente, con expresión interesada. Me distraje por algunos minutos con ideas vagas sobre los Longbottom mientras Voldemort observaba en silencio la fotografía, pero entonces oí algo que captó toda mi atención:
- Esos son los Potter, maestro. –Dijo con cierta timidez, la voz de Evan y permanecí expectante.
- Cuál es su estatus de sangre. –Preguntó Voldemort.
- James Potter es un mago de sangre limpia, pero su esposa no… de hecho, es una asquerosa sangre-sucia. –Respondió Lucius con desagrado y por algún motivo comencé a sentirme sumamente incómodo. No obstante, no era el único que parecía perturbado ante las palabras de Lucius. Régulus Black, se había inclinado sobre la mesa y observaba las fotografías con inquietud. Voldemort habló de nuevo:
- Sabes quiénes son, ¿no es así, Régulus?
El aludido levantó la vista de las fotografías y la angustia se reflejó en su rostro. No obstante, no apartó la mirada de Voldemort, mientras respondía:
- James Potter es amigo de mi hermano.
- Entonces, lo más adecuado será convencer a tu hermano de que coopere con nosotros, ¿no lo crees, Régulus?
- Sirius jamás lo aceptará… -Respondió Régulus con expresión sombría y un gesto cruel se instaló en el rostro de Voldemort.
- Entonces tendrás que matarlo, -dijo él y Régulus lo observó con expresión aterrorizada, pero no respondió una sola palabra, bajó la vista por fin y así permaneció todo el tiempo. Parecía haber perdido cualquier interés en los planes que se discutían en ese lugar… yo concentré mi atención nuevamente hacia Voldemort y Lucius, quien hizo caso omiso del desvío en la conversación y retomó lo que consideró ser el principal problema:
- Debemos suponer, maestro, que es al hijo de los Potter a quién…
- Precisamente Lucius. Es a él a quien quiero. Los vigilarán tan estrechamente como sea posible, lo mismo que a sus amigos más cercanos. Quiero conocer cada detalle de la vida tanto de los padres como de estos tres, -dijo al tiempo que señalaba la fotografía donde aparecían Black, Lupin y Pettigrew juntos.- Los vigilaremos sólo el tiempo necesario para allegarnos de información; luego matarán a los padres y me traerán al niño con vida.

Abrí la boca para protestar, pero mi cerebro se encontraba como adormilado. Sabía exactamente lo que quería decir, pero las palabras se negaban a abandonar mi boca. Mi nombre fue mencionado desde el centro de la mesa y yo me quedé paralizado por el pánico.

-¿Qué es lo que te molesta, Severus? ¿Acaso existe alguna otra información que hayas olvidado compartir conmigo? O es que tienes algún tipo de objeción.
-Yo no… es decir… hay algo que… -no lograba concretar mi idea, la cual era perfectamente clara en mi mente, pero difícil de expresar con palabras; hice un esfuerzo desesperado por controlarme y finalmente logré decir: - es sólo que… Maestro, quisiera que le perdonara la vida a ella…

El silencio se volvió tan profundo que me pareció que mis oídos zumbaban. Yo mantenía mis dedos entrelazados para evitar que mis manos temblaran y fue ahí donde fijé la mirada. Él finalmente respondió:
- Asumo que te refieres a la madre del niño… la esposa de James Potter… la “sangre-sucia???… es una petición muy extraña, Severus. Supongo que tendrás la cortesía de decirme, a qué se debe tanto interés.
- Es sólo que..., -por mi mente se agolparon imágenes de Lily... no de la Lily que había visto recientemente, al lado de James Potter, su esposa… la madre de su hijo… sino de la Lily que había conocido en la escuela… aquella que alguna vez tendió su mano hacia mí y que fue compasiva y tierna conmigo, cuando yo más lo necesitaba… pero no podía decirle eso a Voldemort... no podía demostrar semejante debilidad ni ante él ni ante los demás… noté con un sobresalto que todos me observaban y que mi silencio había sido excesivamente largo; como pude me rehice y finalmente respondí: - …yo… quiero a esa mujer… es decir que…
- ¿La deseas? –preguntó él, con gesto divertido y yo asentí firmemente. Esperaba que todos se rieran y que él me reprendiera, pero simplemente añadió: -Me has proporcionado información altamente valiosa, Severus… no tengo inconveniente alguno en perdonarle la vida a la madre, sí eso es lo que quieres; aunque yo esperaba que pedirías algún otro tipo de recompensa por tus servicios.

Nadie parecía atreverse a decir nada, pero todos me miraban con suma extrañeza. Capté la mirada de Lucius, quién parecía confundido, pero no ni siquiera él se atrevió a objetar… Voldemort retomó la palabra y todas las miradas se centraron en él nuevamente; por mi parte, yo no podía concentrarme en nada más. Todo lo que podía ver en mi mente era Lily y su encantadora sonrisa, Lily y su cabellera rojo oscuro, Lily y sus ojos verdes mirándome con tristeza cuando le pedí que se apartara de mí… pero ella estaría a salvo… ella no tendría que morir, después de todo… ella estaría bien y en algún momento, de alguna forma, yo me acercaría a ella y le ofrecería consuelo… sí… después de todo, tal vez podría ser… eso fue despreciable… sabía que era bajo, incluso para mí, que había llegado al punto de ver morir a personas inocentes sin hacer nada para evitarlo… sacudí la cabeza y volví de mi ensoñación justo en el momento en que Régulus Black se ponía de pie y salía de la habitación sin volver la vista atrás. Se le había dado la instrucción específica de contactar a su hermano y obligarlo de alguna manera a cooperar… eso no iba a pasar ni en un millón de años… supongo que esa fue la razón por la que no volvimos a verlo después de ese día… Voldemort debió matarlo cuando fracasó en utilizar a su hermano para llegar a los Potter… jamás lo supimos con seguridad.

Esa noche me aparecí en las afueras del pueblo y me encaminé hacia mi casa, abatido y exhausto. Las cosas no podían haber salido peor. Yo odiaba a James Potter, sin lugar a dudas, pero siempre creí que algún día tendría la oportunidad de derrotarlo por mis propios medios; también me sentía conflictuado ante la idea de que él estaba condenado a muerte, ya que, a pesar de lo mucho que lo odiaba, también estaba el hecho de que Lily lo amaba y que ella jamás me perdonaría el que yo supiese que su esposo y su hijo iban a ser asesinados y que no hiciera nada para evitarlo… de una forma u otra, yo saldría perdiendo.

Llegué hasta la puerta de mi casa y me disponía a entrar cuando escuché pasos detrás de mí. Me di la vuelta de inmediato con la varita levantada, pero una voz familiar me habló:
- “Los ojos de la serpiente…???
- “…son verdes con la luz de la luna??? –Respondí en el acto. Se trataba de Lucius; habíamos ideado esa contraseña entre nosotros para poder identificarnos. El se acercó con confianza y yo bajé la varita. Me di la vuelta para abrir la puerta y entonces entramos a mi casa. El se quitó la capa de viaje y yo hice lo propio. Lo invité a sentarse y él accedió. Parecía tenso, aunque se mostró cortés y calmado, mientras esperaba a que le sirviera un vaso de vino. Dio un par de sorbos y sin mayor preámbulo dijo:
- ¿Qué es lo que traes entre manos?
- ¿A qué te refieres? –Respondí sentándome en una silla opuesta a él y sosteniendo un vaso de vino en la mano.
- Sabes muy bien de lo que hablo; creí que teníamos un acuerdo sobre lo que ibas y lo que no ibas a decirle al Señor Tenebroso.
- Y supongo que debería haber permitido que continuara torturándome cuando se enteró de que ni siquiera había sido capaz de hablar con Dumbledore. –Respondí con toda tranquilidad. Me había anticipado a este momento, mucho tiempo atrás y sabía exactamente lo que iba a responder.
- ¡Por lo menos podrías haber ido conmigo primero! ¡Acaso no comprendes…!
- Lo entiendo mejor de lo que piensas, Lucius. Y no veo cual es el problema. Él parece bastante asustado, no esperaba esta clase de amenaza.
-Pero ahora está tomando todas las previsiones necesarias para evitar que esa profecía se cumpla. –Insistió Lucius con impaciencia.
- Sabes, nunca fui muy bueno en adivinación, pero… ¿no te parece que podríamos aprovecharnos de la situación? Es decir, ¡solo míralo! Está tan paranoico y preocupado que ni siquiera se inmutó ante la perspectiva de perdonarle la vida a una sangre-sucia. Nadie más conoce los detalles de la profecía, salvo él y yo. ¿No comprendes que lo tenemos en nuestras manos?
- Querrás decir, que lo tienes en tus manos. – Dijo en voz baja y clavando sus ojos grises en mí.
- Pero de qué hablas, tú sigues siendo su brazo derecho. Confía en ti como no confía en nadie más y en el estado en que se encuentra, me parece que no te será difícil manipularlo.
- ¿Y pretendes hacerme creer que pensaste en todo esto, antes de contarle lo de la profecía?
- Piensa lo que gustes, Lucius. Si crees que estoy en tu contra, tal vez deberías buscar la forma de matarme. –Respondí con un dejo de indiferencia que le hizo saber a Lucius que ya no tenía forma alguna de amedrentarme. Esta vez yo tenía la situación bajo mi control y él tendría que aceptar mis términos, le gustaran o no. Él guardó silencio y se concentró en beberse el vino que le quedaba en el vaso. Se puso de pie, tomó su capa e hizo ademán de irse. Entonces se detuvo con la mano apoyada en el picaporte de la puerta, se dio media vuelta y me miró fijamente. Entonces dijo:
- Por tu propio bien, espero que no estés pensando en traicionarme, Severus. No creas que no he notado esa especie de debilidad que tienes por las mujeres casadas.

Un ligero estremecimiento se apoderó de mí; él debió notarlo, porque sonrió con malicia, entonces añadió: -Sabes, se dice que no hay nada más peligroso que un animal salvaje herido... Deberías pensar bien tu próximo movimiento… no vaya a ser el último. -Dicho esto, salió por la puerta y desapareció en la inmensidad de la noche.

Me quedé sumamente intranquilo después de que Lucius se fuera de mi casa. Trataba de convencerme a mí mismo de que ese era el curso correcto de los acontecimientos y de que no habían podido suceder de otra forma. Pensaba que ese último comentario lo había hecho con la intención de obtener algún tipo de reacción de mi parte, ya que no estaba completamente seguro de lo que había sucedido entre Narcisa y yo… ella lo negaría, estaba seguro de ello; en realidad, no me preocupaba tanto por Lucius y sus sospechas. Tenía cosas más preocupantes en la cabeza en ese momento. Quería convencerme inútilmente de que Lily iba a estar bien y que, una vez muerto Potter y su hijo, yo lograría convencerla de que se quedara conmigo… me levanté del lugar donde había permanecido sentado desde que Lucius había partido y fui a mi habitación. Comencé a desvestirme y fijé mi mirada en el espejo que había en mi habitación… había algo mal ahí… no era capaz de decir que era, sólo que no me gustaba lo que veía… es como si todo rastro de humanidad hubiese huido de mi… en mis ojos la vida parecía haberse extinguido y ahora parecían dos abismos negros e insondables; mis labios curvados hacia abajo y mi seño fruncido en preocupación, le daban a mi rostro una expresión de… ¿…crueldad? ¿Qué había pasado conmigo? ¿En qué me había convertido? Esto no era lo que yo quería… nunca pretendí ser un mago tenebroso, fingía estar de acuerdo con las ideas del Señor Tenebroso, pero sólo porque no quería que me marginaran… en más de una ocasión, pretendí ser precisamente lo contrario… un auror… quería ser un auror, quería estar del lado de la justicia… ¿qué fue lo que pasó? ¿Quién era el responsable de todo esto?

Tenía las respuestas a esas preguntas, pero prefería ignorarlas. El fin justifica los medios, eso era lo que creía. Yo era un excelente mago; mucho mejor que otros que habían nacido en mejores familias y tenido mejores oportunidades… ¿qué importaba que algunos tuvieran que morir? ¿qué importaba lo que el Señor Tenebroso pensara hacer con un bebé indefenso y sus padres? Nada de eso significaba algo para mí… excepto que… excepto que sí me importaba… alguna vez, hubo algo que fue mucho más importante para mí que cualquier cosa, por eso fue que escogí este camino… es solo que lo había olvidado… entre esas personas, entre los mortífagos, estaba el responsable de la muerte de mi madre… yo juré encontrarlo y juré venganza… ¿qué es lo que había estado haciendo, todo este tiempo?

Me dejé caer abatido en el suelo de mi habitación y una sensación de profunda angustia y desesperación se apoderó de mí. Me sentía acorralado y completamente solo. No había una sola persona en el mundo en la que pudiera confiar. Quería parar, quería arreglar las cosas y sobre todo, no quería ser el causante de una muerte más… especialmente si se trataba de la muerte de ella… él no iba a perdonarla; ella nunca se quitaría de en medio, moriría antes de permitir que lastimaran a su hijo. ¡Tenía que evitarlo! Tenía que detenerlo de alguna forma, tenía que salvarla… No había sido capaz de hacer nada para evitar que mis padres murieran, pero esta vez sería diferente… Me levanté del suelo, apenas conciente de que tenía el rostro mojado por las lágrimas… se sentía bien poder llorar… era un alivio saber que aún era capaz de sentir algo. Me limpié la cara y me acosté en mi cama sin destenderla… después de todo, sí había alguien… alguien que sería capaz de ayudarme… incluso de entenderme… tal vez me matara en cuanto me viera… quién sabe… eso no me interesaba mucho en ese momento… valía la pena el riesgo.

Cerré los ojos y me sumergí en un sueño inquieto y poco profundo; cuando desperté, sólo una idea habitaba mi mente: tenía que hablar con Albus Dumbledore.

Fin del capítulo VIII.

Bueno, pues quien lo diría, terminé el capítulo :supergrin:
Muchas gracias por tu paciencia Japi; ojalá la espera haya valido la pena y que te siga gustando el fan-fic.

See you! :rock:

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