Publicado: 01 Jul 2009 12:31 amTítulo del mensaje: Taormina
En una de las calles más famosas de Sicilia se encuentra el lujoso hotel Hotel Villa Ducale, su gran escalinata de mármol da a un vestíbulo elegante lleno de columnas a ambos lados y espejos con bellos marcos que decoran las paredes, repartidos por el vestíbulo hay cómodos sofás delante de pequeñas mesas decoradas con ramos de flores.
A un lado hay un mostrador de caoba con el nombre del hotel, allí un recepcionista con el uniforme rojo toma nota de todo aquel que se quiere alojar y reparte las llaves. Al final del vestíbulo hay cuatro ascensores, cada uno con su correspondiente botones, que, sirviéndose de unos elegantes carros, transportan las maletas de los huéspedes donde éstos lo deseen.
Todo el hotel es muy luminoso gracias a los amplios balcones y ventanas que dan, al este, a la playa, y al oeste, al volcán. La orientación de los balcones y ventanas está pensada para coger las mejores vistas y a la vez aprovechar al máximo la luz. Todos los balcones y alfeizares están decorados con flores de alegres colores, esto junto a las mullidas alfombras y las exquisitas pinturas que decoraban las paredes, crean un ambiente alegre y relajante.
Al final de la calle, a la izquierda, se encuentra una gran valla de piedra blanca impoluta. Una gran valla metálica en el centro permite la entrada a todos los invitados. La mansión Prodigo era una imponente mansión. Rodeada completamente de jardines verdes, un gran camino de piedras marca el camino hacia la puerta. En el jardín trasero, una gran piscina hace su aparición, con unos bancos de piedra, tumbonas e incluso, una barbacoa.
Al entrar por la puerta, una gran entrada blanca con mesa les recibe. En la planta baja están la cocina, un salón, el despacho de Darío, un baño y un gran comedor. En los pisos superiores habitaciones y baños hacen su aparición. Todas ellas con balcones y las habitaciones tienen sus propios baños.
Cerca de la mansión de Darío, una mansión no menos ostentosa se alza. Residencia de Elysia LaPlagia. Cualquier visitante será bien recibido si ha conseguido pasar del jardín, numerosas cámaras vigilan la mansión y la gemela de su jefe, de esa forma todo está perfectamente controlado garantizando la seguridad de los dueños.
Un gran recibidor de paredes blancas, con varios sirvientes atendiendo, una terraza comunica con el amplio salón, que ocupa toda la planta baja. Habitaciones y despacho aparte, podemos disfrutar en el garaje de los magníficos deportivos que posee la señorita LaPlagia, uno para cada día del mes.
*Camino por la calle solitaria, los tacones de mis zapatos blancos resuenan en la calle vacía*
*Muevo ligeramente la cabeza para apartarme el pelo del ojo izquierdo, el hotel está cada vez más cerca. Mi objetivo esta noche... el bar* _________________
*Me giro para mirarle a los ojos, una chispa de reconocimiento en ellos* - David, tú por Sicilia? *Sonrio* - Ya van a empezar a venir todos, pronto estarán aquí... *Suspiro girando de nuevo hacia el hotel*
- Supongo que te alojarás ahí, te acompaño. Y tomamos una copa. Así podremos ponernos al día. *Empiezo a caminar esperando que me siga* _________________
Me encantaría quedarme a tomarme una copa pero... Tengo que descansar y espero que el hotel no esté lleno. No sabía si iba a venir pero Giulia me convenció y no tengo reserva ni nada. ¿No la habrás visto por aquí verdad? A Giulia digo. _________________
Los imperios, al igual que las familias, se construyen con sangre
*Niego suavemente con la cabeza mientras camino a su lado* - No, eres al primero que veo. Seguro no habrá problemas al reservar
*Entramos en el hotel y miro al mozo* - El señor Vecchio desea una de las suit. Espero que lo traten a cuerpo de rey
*El chico traga mientras observa a Elysia ensimismado* - por supuesto señorita LaPlagia, no tiene ni que pedirlo *tiende una llave a David* _________________
- Anótalo en mi cuenta *susurro mientras me levanto hacia mi suit. La que Dario siempre reserva para mí, incluso viviendo a menos de cien metros del hotel.* _________________
*el sol salia lentamente a mi espalda, calentando el ambiente, las calles vacias se empezaban a llenar de murmullos, pero aun asi el ruido de mis pasos resonaba por la calle, ahogando a otros pequeños ruidos. Finalmente llegue al gran hotel que se alzaba majestuoso, entre y vi que ya empezaban a ponerse en marcha, el recepcionista me miro extrañado cuando me registre a aquellas tempranas horas, ya con la llave, llame al unico botones que habia y me dirigi hacia mi habitacion* _________________